UNA MAESTRA NUNCA MUERE. MARILINA BAUTISTA; MAESTROS QUE SON HEROES

Ayer nos dejaba Marilina Bautista, la seño Marilina.
Una mujer diferente, moderna, que vivió por y para la educación: en su clase, con sus niños, y en casa, con sus hijos e hijas.
Marilina nunca buscó grandes focos ni homenajes. Quiso educar… y quedar para siempre.
Ayer, aunque su cuerpo nos dejara, quedó flotando en el ambiente aquello de “la seño Marilina”. Y no podía ser de otra manera que en un Día del Libro, un 23 de abril.
Marilina fue mi seño, entre primero y quinto de primaria, de aquel lejano EGB. Aquella generación del colegio Fuensanta, Los Chiles… Ayer muchos imaginamos aquella clase de un colegio público , en la que seguimos escuchando su voz, su manera de educar.
No hay nada mejor que ser maestro o maestra y trabajar con esa materia humana. Que ayer se tornó triste, porque su “seño” ya no estaba.
Marilina fue la primera persona con la que entré en una biblioteca, con la que toqué y abrí un libro. Aún conservo aquel primer libro “El Libro de la Selva” que ella me regaló. Fue en un concurso de lectura, un mes de abril, allá por los años 80.
Aquella clase en la que nos enseñaste la vida y a intentar ser buena gente la compartimos contigo, y también con tu familia: con Miguel, Juanan, María del Mar y Beto.
Los días de iluminar la mirada, descubrir un número, una letra, a ser. Radio Cole, las poesías, el final de curso, el baile, la ropa, y la ilusión de nuestros padres al ver la sonrisa de sus hijos, al comprobar que allí, en aquella clase con Marilina, se educaba bien.
Acuérdate del soldado de Nápoles, que vas a la guerra…
La canción del olvido que preparasteis entre Doña Pepita y la Seño Marilina, ese olvido que nunca será contigo.
Ayer nos dejó una seño, una maestra. Marilina
Y una maestra… nunca muere.






