EL OCASO DEL TEATRO-CINE REGIO AÑOS 70: ÚLTIMOS AÑOS DE UN SIMBOLO CULTURAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO

Hoy, en nuestro espacio cultural, os dejamos este interesante artículo de nuestro cronista, Manuel López Fernández, sobre los últimos días, el ocaso y el cierre del Teatro Cine Regio, situado en la calle Carrera.
La última programación y los últimos actos celebrados en este emblemático espacio tuvieron lugar durante la década de los años 70, en una etapa en la que la actividad fue decayendo progresivamente hasta llegar al cierre definitivo del teatro.
Este será el primero de una serie de artículos de interés histórico que compartiremos durante este verano en nuestro blog de cultura, con el objetivo de recuperar y difundir la memoria de nuestro pueblo.
Así fue el cierre del Teatro Cine Regio en los años 70.


El ocaso del Teatro Cine Regio: los últimos años de un símbolo cultural de Villanueva del Arzobispo
A comienzos de la década de 1970, el histórico Teatro Cine Regio de Villanueva del Arzobispo afrontaba sus últimos años de actividad regular. Las representaciones llegaban ya de manera esporádica y siempre con la autorización de sus propietarios, circunstancia que hacía presagiar un cierre o una venta inminente de uno de los espacios culturales más emblemáticos de la localidad.
Los últimos espectáculos organizados por los hermanos Carrascosa Bedmar tuvieron lugar en 1973. No fueron proyecciones cinematográficas, sino tres importantes representaciones teatrales celebradas durante las fiestas de septiembre y octubre. La prestigiosa compañía Tirso de Molina, distinguida con el Premio Nacional de Teatro y dirigida por Manuel Manzaneque, puso en escena las obras La Celestina, La pícara posadera y La peor ley.
La irrupción de la televisión en los hogares, el auge de los videoclubs, la generalización del automóvil para desplazarse a otras localidades y la existencia de otros cines en el municipio provocaron un progresivo descenso de espectadores. Ante esta situación, los propietarios decidieron vender el inmueble.
La venta a los hermanos Sánchez Amador
El Teatro Cine Regio fue adquirido por los hermanos Sánchez Amador, de Jódar, por un importe de 2.500.000 pesetas. Durante los cuatro años posteriores a la compra, el edificio permaneció prácticamente sin actividad cinematográfica estable, siendo utilizado ocasionalmente mediante cesiones o arrendamientos a asociaciones y centros educativos de la localidad.
Tras realizar algunas reformas y adaptar las instalaciones a la normativa vigente, el Regio reabrió sus puertas en febrero de 1977 con la representación de la obra Estoy hecho un mulo, protagonizada por el popular actor Tony Leblanc.
Aquel mismo año, la Peña Flamenca Antonio Mairena organizó en el teatro una velada flamenca que contó con la actuación de Manolo Mairena y su grupo de acompañamiento. El evento registró una notable asistencia y confirmó que el Regio seguía siendo un referente para la vida cultural villanovense.
Un espacio al servicio de la educación y la cultura
Durante aquellos años, el teatro acogió numerosas actividades educativas y sociales. Con motivo del Año Internacional del Niño, en 1979 se celebraron diversos actos organizados por los centros educativos de la localidad.
Entre ellos destacó una conferencia celebrada el 31 de mayo sobre la problemática de la infancia y la adolescencia en los ámbitos educativo y familiar. El acto fue presentado por Francisco Lozano Ruiz, profesor del Colegio Nuestra Señora de la Fuensanta, y contó con la participación de la inspectora de Educación Ana María Macías y del psicólogo Juan Lendínez.
También se proyectó una película dirigida a alumnos menores de nueve años y se desarrollaron diversas actuaciones escolares que llenaron las butacas del Regio.
Los actos concluyeron con la representación de la obra Padres e Hijos, escrita por Ramón Molina Navarrete, maestro de las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia. La interpretación corrió a cargo de los maestros Ángel García y Gregorio Alfaro, junto a los alumnos Jerónima Moreno, María Antonia Carrascosa, Ángel Luis Garófano, María Luisa Guerrero, Juan P. González y María Isabel Herreros.
El éxito alcanzado fue extraordinario. La obra llegó a representarse en seis ocasiones en Villanueva del Arzobispo y posteriormente viajó a Úbeda, Villacarrillo y Cazorla, donde también obtuvo una excelente acogida.
Cruz Roja y la actividad social del Regio
En mayo de 1980, el teatro acogió otro acto destacado: la entrega de carnés de socios de la Asamblea Local de Cruz Roja Española a cerca de un centenar de niños pertenecientes a la banda de cornetas y tambores fundada en 1979.
La ceremonia contó con la presencia de representantes de la Asamblea Provincial, autoridades locales y el presidente de la Asamblea Local, Miguel del Sol Rubio, reflejando una vez más el papel del Regio como punto de encuentro para la sociedad villanovense.
Un nuevo propietario y el comienzo del final
Las dificultades económicas y los problemas derivados de la explotación de la sala llevaron a los hermanos Sánchez Amador a buscar un comprador. El Ayuntamiento mostró interés por el inmueble, pero reconoció no disponer de recursos suficientes para su adquisición. También se exploró la posibilidad de que la Caja de Ahorros de Ronda asumiera la compra, aunque la entidad descartó la operación debido a los compromisos económicos de su propia Obra Social.
Finalmente, en junio de 1979, el industrial villanovense Miguel de la Torre Valera adquirió el edificio por 5.500.000 pesetas. La operación se formalizó mediante un pago inicial de 2.025.000 pesetas, quedando el resto aplazado en varios pagos.
Sin embargo, el futuro del teatro seguía siendo incierto. Tras un nuevo cierre, comenzaron los intentos del Ayuntamiento por conservar un edificio que ya era considerado parte fundamental del patrimonio local.
La protección patrimonial del Teatro Cine Regio
El 14 de noviembre de 1980, el Ayuntamiento de Villanueva del Arzobispo aprobó inicialmente un Catálogo de Edificios Singulares en el que se incluyó el Teatro Cine Regio como inmueble protegido.
La corporación municipal justificó esta decisión por tratarse del único teatro cubierto existente en la localidad y por encontrarse en un estado de conservación aceptable, pese a las reformas necesarias para adecuarlo a las exigencias contemporáneas.
El catálogo describía el inmueble como un edificio de tres alturas exteriores, concebido interiormente para su utilización como cine y teatro, y destacaba su valor como equipamiento recreativo y cultural para la población.
Junto al Regio fueron catalogados otros inmuebles y espacios emblemáticos del municipio, entre ellos el Santuario de la Fuensanta, el antiguo Círculo Mercantil, la Casa de los Arcos, la Iglesia de San Andrés, la Plaza de Toros, los viaductos del ferrocarril Baeza-Utiel y la Alameda de la Fuensanta.
No obstante, la protección llegó cuando el futuro del edificio ya estaba comprometido. De hecho, meses antes de la aprobación inicial del catálogo, el propietario había solicitado licencia para la demolición de la construcción y el vallado del solar.
Así comenzaba el último capítulo de la historia del Teatro Cine Regio, un espacio que durante décadas había sido escenario de cine, teatro, música, encuentros sociales y actividades educativas, convirtiéndose en uno de los símbolos culturales más queridos de Villanueva del Arzobispo.
Fuente: Datos obtenidos del libro «El Teatro Cine Regio», de José A. Yeste.






