Como afrontar el dolor emocional

1-Sigue indicaciones médicas

Evita realizar remedios sin consultar antes a tu médico tratante.

2-Afronta activa y adaptativamente la problemática

Recuerda que: “Tu salud es Tu responsabilidad y tambíen Tu derecho” (OMS, 2017)

3- Preparación y educación

Realiza búsqueda de información acerca de tus padecimientos.

4-Enfócate en la solución

Busca la resolución de los problemas que te ha generado el dolor.

5-Reduce tu estrés

Incorporarte en actividades que fomenten tu desarrollo y aprende técnicas de relajación.

6-EA: En acción y en movimiento

Realiza la actividad física sugerida por tu médico, así tendrás mayor flexibilidad física y mental.

7-Gestión emocional

Es mejor trabajar en el manejo de tus emociones, que tratar de reprimirlas.

8-Adaptación

Adapta tu vida: ¡Seguro que hay mucho que PUEDES hacer!

9-Fortalece tus redes sociales

Busca apoyo social,  las relaciones interpersonales son un factor de protección ante la depresión y ansiedad. ¡Que no te aísle el dolor!

10-Ayuda profesional

Si a pesar de tus esfuerzos, sientes que no puedes lograrlo solo, la ayuda psicológica representa una estrategia de afrontamiento adaptativa y adecuada ante el dolor. 

La Rabia

La rabia puede parecer una emoción más, sin embargo, esta activación fisiológica extrema puede incluso apagar nuestro enfoque racional…


La rabia es una emoción que altera, que experimentamos con gran intensidad y que apaga a su vez nuestro enfoque más racional. Puede a su vez. generarnos múltiples sensaciones somáticas, como un bloqueo en el estómago o un nudo en la garganta. A su vez, si hay algo que  suele definir a este estado es la dificultad para poder manejarlo y reducir su efecto.

En realidad, cuando sentimos rabia algo está ocurriendo en nuestro sistema nervioso, en nuestra sangre y, por tanto, en todo nuestro cuerpo. Con esta emoción se remueven nuestras hormonas y neurotransmisores, movilizándonos para la acción. Sin embargo, antes de derivar en una conducta que podamos lamentar, lo mejor es tomar aire y comprender mejor qué quiere decirnos este estado.

«Cuando estés molesto cuenta hasta diez antes de hablar. Si estas muy molesto, cuenta hasta cien».

-Thomas Jefferson-

La rabia, una emoción más

La rabia nos empuja a liberar energía, a exteriorizarla porque convierte a nuestro interior en una especie de olla a presión.Cuando no abrimos una canal para que se evapore puede causarnos mucho daño, contaminando al resto de emociones, pensamientos y conductas que generemos a partir de ese momento.

Como cualquier emoción, somos los responsables de ella y nadie es el culpable de la misma, a pesar de que nosotros sí la asociemos o la proyectemos sobre alguien. A su vez, y no menos importante hay un aspecto que debemos considerar.

Estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Albany, en Nueva York, nos recuerda que esta emoción está detrás de muchas conductas violentas. Saber controlarla, canalizarla y desmenuzarla es parte de la Inteligencia Emocional, clave del bienestar.

Nace como reacción a algo o alguien

La rabia es una emoción que se nos escapa, que quiere salir y por eso, en ocasiones, sentimos que no podemos controlarla. Con frecuencia, nace motivada por alguien, que hace o dice algo que nos molesta.

En muchas ocasiones, exteriorizaremos la rabia contra esa persona que provocó el desencadenante de esta emoción,comportándonos de forma, impulsiva y sin control sobre nuestras palabras y nuestros actos. Sin embargo, esto no soluciona lo que realmente lo originó, causando conflictos y daños, de los que probablemente nos arrepintamos después.

Contra uno mismo

En otras ocasiones, la rabia es contra nosotros mismos. Esto ocurre cuando es desencadenada por una situación y no tanto por otras personas. Lo que significa el ataque directo a nuestra persona, culpándonosde la situación molesta o desagradable.

En cualquier caso, la rabia dirigida hacia nosotros mismos tampoco nos libera de ella, sino que hará que nos sintamos peor todavía. Lejos de disiparse la rabia, esta crecerá más en nuestro interior, sintiéndonos desbordados por tanto emoción sin resolver y auto-destructiva.

«La rabia es muy perjudicial para todo el mundo, pero sobre todo para el hombre que la experimenta.»

-León Tolstói–

La rabia que destruye

La rabia es destructiva cuando no sabemos cómo resolverla. Si nos dejamos arrastrar por ella de forma impulsiva nos hacemos daño a nosotros mismos o a otras personas. Por otro lado, si la reprimimos igual que si fueran residuos radioactivos, queda anidada en nuestro interior, creciendo con el paso del tiempo y dañándonos en nuestra propia imagen.

«No importa lo que los médicos dicen, la rabia en los seres humanos con frecuencia es una de las trampas del enemigo»

– Gabriel García Márquez-

Es necesario aprender a resolverla y gestionarla, para que no nos destruya. Sin embargo, también es esencial descubrir de dónde viene y por qué la sentimos. De este modo, descubriremos el verdadero motivo de nuestra rabia. Así, solo cuando conozcamos la profundidad de la emoción podremos sanarla, desterrándola de nuestro interior.

La emoción que nos enseña

La rabia siempre nos indica que tenemos alguna insatisfacción personal, algo no resuelto que incluso puede venir desde la infancia. Para descubrir su origen real, sería conveniente observar en qué situaciones aparece y en cuales permanece dormida.

Es probable que todas las situaciones tengan algo en común, ya que con frecuencia esta emoción encubre insatisfacción, dolor, expectativas no cubiertas, sentimientos de inferioridad, abandono, frustración, falta de apoyo, búsqueda de la perfección, etc..

Si observamos nuestra rabia, esta nos mostrará donde tenemos que trabajar, quizás para fortalecernos, aceptar el fracaso, respetar como son los demás o para sentirnos satisfechos. Solo entonces dejaremos de sentir esta emoción desagradable.

VILLANUEVA BRILLA / Rafa Espino

El Amor

Entre las emociones de la familia del amor se encuentran las más necesarias y positivas de todas las emociones. El amor lleva al cuidado y protección de lo amado. El amor es la emoción fundamental de la que todos nos nutrimos. Cuando los niños se sienten amados y seguros, aprenden lo que es el amor y les resulta fácil amar a los demás. También calificado como sentimiento por algunos autores (el sentimiento aparece cuando el cerebro interpreta la emoción), el amor puede expresarse en muchos grados. Los seres humanos tenemos la capacidad natural para amar, para establecer lazos afectivos con otros seres. Hay varios tipos de amor: El amor propio, el amor fraternal, el amor romántico… Cuando estamos enamorados lo reflejamos en todo nuestro ser; en el aspecto físico, en los pensamientos, en nuestra forma de actuar y de relacionarnos. Aunque algunos autores (R. Aguado) le dan categoría de emoción básica, nosotros, con carácter didáctico, hemos incluido la admiración dentro de esta familia, al considerar que al admirar algo o a alguien, en cierto modo, lo amas. Al sentir admiración se desarrollan las neuronas espejo (ves como lo hacen los otros, miras, admiras e imitas). Cuando miramos la naturaleza estamos en calma, sin juzgar, sin criticar, admirandola tal cual es y eso nos tranquiliza. Físicamente: Sentimos el amor en el pecho y los brazos, además favorece la concentración mental, la determinación y la creatividad. Las pupilas se dilatan, la temperatura corporal aumenta, es fácil ruborizarse, que las manos suden, se reduce el estrés y disminuyen los ritmos cardíaco y respiratorio. La mucosa prolifera y se saliva más, suele decirse que “se nos cae la baba”. El amor actúa como un analgésico contra el dolor. Las respuestas más habituales cuando sentimos amor son: Tener la necesidad de dar y de expresarlo (besos, abrazos, caricias), nos ofrecemos en entrega respetuosa. Pero también puede expresarse amor a través del acoso, de la posesión, los celos, el apego exagerado y el control antinatural del ser querido. Algunos ejemplos: Siento amor hacia mi pareja, hacia mi familia y mis amigos, hacia los animales, la naturaleza, por la música, por un lugar determinado, cuando oigo la voz de mi madre y mi padre, cuando me cantan canciones para dormir o me leen un cuento, hacia todo lo que me hace sentirme feliz…

Como prevenir la ansiedad

Uno de los principales problemas de la población actual es la ansiedad. Puede ser provocada por múltiples factores, entre ellos el ritmo de vida, problemas personales o el mundo laboral. Entre la población joven uno de los más comunes y que preocupa a los expertos es la adicción a las nuevas tecnologías y la ansiedad aparece cuando se priva a los adolescentes de la utilización de los dispositivos móviles, por ejemplo. Además de la respiración diafragmática, para prevenir esa ansiedad os dejamos unos consejos.

La ternura

He aquí una palabra de la que todo el mundo habla hoy. Nadie puede vivir sin ella porque la vida sería muy difícil si faltara. Una palabra que va directa al corazón, pues evoca los momentos en los que nos encontramos maravillosamente bien, distendidos, confiados y gozosos de amar y ser amados… Una palabra que sintetiza afecto, calor, dulzura y consuelo.

Hemos sido educados para la competitividad, para la lucha, para la defensa, no para la ternura. La educación para la ternura exige la revalorización del mundo afectivo. Y exige también el desarrollo de competencias que permitan expresar, dar y compartir ternura. Necesitamos ser acariciados para crecer. Necesitamos también acariciar. La caricia libera. Dice Jean Paul Sartre: “La caricia no es un simple roce de epidermis; es, en el mejor de los sentidos, creación compartida, producción, hechura”.

La ternura es un valor tan necesario en nuestra vida como el aire o el alimento. Se alimenta de cosas pequeñas que brotan del corazón: una mirada, una mano, una sonrisa, un gesto, una palabra, un estímulo, un aliento… Una puerta abierta a los sufrimientos más íntimos, más secretos, más recónditos, aquellos que apenas nos atrevemos a balbucir… La ternura es un producto raro. Sin embargo, sin ella, el hombre y la mujer no llegarían a ser verdaderamente humanos. La ternura aparece cuando nuestras relaciones humanas dejan de ser utilitarias, cuando no esperamos necesariamente algo de los otros. Comienza con el respeto y el reconocimiento de su libertad. Ella está en la base de una sana y profunda alegría del vivir. La ternura nos hace vulnerables, pero nos convierte en más humanos. Tenemos la misma edad que nuestra ternura.

La ternura es a la vez un impulso, un sentimiento y una actitud. Suele estar suscitada por un ser, objeto o acontecimiento lleno de gracia, que nos emociona. Se traduce en un movimiento o gesto que tiende, a la vez, a su protección y a confirmarle en su individualidad. Consuela al hombre de su limitación, de su condición perecedera. Expresión frecuente de la ternura es la caricia. La ternura está en el centro y al comienzo de la constitución del hombre. La ternura forma parte de una constelación de palabras que intentan precisar un campo en el fondo inefable. Se emplea, con frecuencia con matices diversos como dulzura, suavidad, apaciguamiento, indulgencia, benignidad, etc.

Hemos de ser tiernos con las personas, con los animales, con las cosas, con el mundo. La ternura sólo es posible en el marco del respeto a los otros. Hemos de abandonar la lógica y la estrategia de la guerra, hemos de practicar la ternura familiar, escolar, social, laboral. Porque así podremos ser y hacernos más felices. Es imposible acariciar a otra persona sin sentirnos tiernos, a la vez, con nosotros mismos. Somos tiernos con los otros cuando lo somos con nosotros mismos.

La ternura está en aquello que parece pequeño pero que se hace grande en el corazón. El beso sincero, el apretón cálido de manos, el abrazo inesperado, una mirada llena de cariño que nos dice… ¡estoy aquí, puedes contar conmigo, pocas palabras en un papel que dicen todo… No descuide el saber manejar el amor y el saber darlo, ya que al hacerlo usted estará dando vida a este mundo maravilloso puesto que así estará dando paso a la ternura que lo alimentará y hará que en su paso por esta dimensión sepa aprovechar su magia transformadora. ¡Apena un mundo sin ternura!.

Ciberbullying o Ciberacoso

Aunque Internet y las redes sociales son una oportunidad para que los niños se relacionen con el mundo, representan también una amenaza real frente a su intimidad y una forma clara de violencia.

¿Que es el Ciberbullying o Ciberacoso?

Las nuevas tecnologías se han convertido en una forma común de acoso a niños y menores de edad en sus múltiples formas. Cada día, miles de niños sufren a través de internet lo que se conoce como ciberacoso o ciberbullying.

Desde el envío de mensajes desagradables y llamadas acosadoras hasta el envío masivo de fotografías o conversaciones de contenido sexual sin su consentimiento o incluso el engaño pederasta. El también conocido como grooming es el engaño de personas adultas que se hacen pasar por niños para acosar y abusar sexualmente de menores vía online.

Lo que comienza como ciberacoso o ciberbullying se traslada, con frecuencia, a un acoso en la vida real.

Estos son algunos de los consejos que os damos para prevenir futuros problemas. 

Desactiva la sincronización automática

Borrar fotos y vídeos de tu dispositivo no te servirá de nada si tienes activada la sincronización automática con los servicios en la nube de iCloud o Google, algo que suele venir así por defecto.

Sin embargo, puedes cargar manualmente el material que quieras almacenar allí para controlar mejor lo que se guarda y asegurarte de que solo se almacenan las cosas que quieres.

Es algo que puedes configurar fácilmente desde las opciones de ajustes del teléfono en Google+, en el caso de Android, y en iCloud para iPhone.

Oculta tus fotos

En el caso de que quieras guardar las fotos en tu móvil o tablet, existen opciones para esconder los archivos de forma más segura con los llamados “ocultadores de fotos”. 

Estos programas permiten establecer un código PIN o táctil para acceder a algunas fotos:  Picture Safe, Private Photo Vault, Hide Something y KeepSafe son algunos de los más populares.

Controla qué apps tienen acceso a tus fotos

Facebook, WhatsApp, Instagram y cualquier otra aplicación que tengamos instalada en el móvil también puede tener acceso a nuestras fotos a través de los permisos que aceptamos cuando la instalamos. 

Para saber qué aplicaciones lo tienen, los usuarios de iPhone pueden buscarlo entre las opciones de privacidad del teléfono y, en “Fotos”, eliminar el acceso de las app que no quieran que dispongan de él. 

A los usuarios de dispositivos Android no les quedará más remedio que comprobarlo de una en una a través de la configuración de privacidad de cada aplicación. 

Intenta no utilizar WiFi pública para utilizar datos sensibles. 

Los riesgos que asumimos al conectarnos a redes WiFi públicas y gratuitas no siempre compensan los datos que nos ahorramos: exponemos nuestros datos, nuestro tráfico y nuestra identidad a terceros de forma casi total.

Así que, del mismo modo que cuando usamos estas redes no es buena idea hacer operaciones bancarias o consultar datos sensibles, tampoco lo es transferir material  comprometido. Es preferible esperar a tener acceso a una conexión de confianza.

Cuida tus contraseñas

Cuidar de tus contraseñas es fundamental para proteger todo el material que almacenamos en nuestros teléfonos móviles.  Aunque parece evidente, no debemos revelar nunca nuestras contraseñas a nadie. Tampoco es conveniente guardarlas automáticamente en navegadores y equipos compartidos.

Es conveniente usar una sola contraseña por sitio y que estas sean complejas o largas. Tampoco está de más cambiarlas cada cierto tiempo.